lunes, 6 de julio de 2015

Crónicas de radio

EU gana Copa Mundial de futbol femenil

Un ejemplo de buena crónica deportiva en radio. Georgina González, comentarista deportiva te lo cuenta 
ASÍ LAS COSAS | JULIO 6 DE 2015
http://wradio.com.mx/programa/2015/07/06/audios/1436189280_837550.html


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miércoles, 24 de junio de 2015

El azar y las delicias de un viaje a Oaxaca

El azar y las delicias de un viaje a Oaxaca
Dice Malcolm Gladwell en su ensayo Blink, que muchas de nuestras mejores decisiones las tomamos en un pestañeo, literalmente. Así fue mi encuentro con uno de los mejores mezcales que he probado y que, no, no tiene nada que ver con esos embotellados por jóvenes emprendedores atraídos por la fiebre del oro del agave.
Resulta que junto con mi hermano y familia buscábamos un lugar donde todos pudiéramos observar el proceso de fabricación del mezcal y tras un espléndido viaje a Hierve el agua y sus cascadas petrificadas, bajamos de la sierra hacia los valles centrales cansados, asoleados y extasiados por las sorpresas que la naturaleza te ofrece. En ese estado, la mayoría durmiendo mientras el auto descendía por el camino serpenteante, hice caso omiso de varias “Fábricas” y “Museos” del mezcal con que topábamos al paso. Hubiera sido un agravio despertar al resto, así que enfilamos rumbo a la capital pero, al ser el último día que pasaríamos en Oaxaca, no resistí la tentación al ver un pequeño letrero que decía simplemente “Mezcal”.

No sólo tuve que echar el auto en reversa, pues la decisión la tomé de improviso, además vino el reproche de mi hermano: “Te detuviste en el peor lugar del camino…”. Hice caso omiso y me acerqué a lo que resultó una fábrica verdaderamente artesanal de mezcal, sin artificio alguno y en plena producción. Las “piñas” del agave estaban recién cocidas y desprendían un aroma dulzón que despertaba recuerdos de la infancia en Morelos, de cuando mi madre compraba esas tiras cocidas con piloncillo y las masticábamos con placer. Del sencillo alambique goteaba un líquido caliente que el dueño del palenque nos invitó a probar y su hijo, un pequeño de unos doce años, nos ofrecía la cata: Minero, de Pechuga, Tobalá. Era increíble verlo tomar la caña y sorber directamente de los barriles para que pudiéramos probar.
Para entonces había despertado a todos en los autos y a regañadientes pero me habían acompañado tras la descripción que les hice del lugar. Absortos atendimos la cata, comimos las “piñas” y tomamos mezcal caliente. Un año después, es decir, la semana pasada, regresamos por una nueva dotación de ese magnífico Tobalá, nuestro preferido, aunque también probamos el Tobasiche, producido con un agave especial, endémico de los valles centrales (aquí pueden ubicar el punto exacto de este “palenque”: http://bit.ly/oaxmezcal).
En esta ocasión salimos de nuestro hotel en el centro de Oaxaca tras desayunar en el mercado de la Democracia (mucho mejor alternativa al del centro, ya saturado de vendedores ambulantes). Una salsa de queso, blandas y un chocolate acompañado de pan de yema nos armaron con la energía suficiente para el paseo matutino. Salimos rumbo a San Martín Tilcajete, un pequeño pueblo ubicado a media hora de la capital y conocido por ser, junto con Arreazola, la cuna de los alebrijes, esos extraños monstruos de madera de copal.
El pueblo apenas tiene unos millares de habitantes y cientos de ellos se dedican a tallar y decorar estas figuras de renombre mundial.  Si visitan dos o tres talleres pronto notarán que hay quienes sólo copian y en cambio otros son verdaderamente artistas. El detalle del pintado y las figuras caprichosas revelan si están ante un dotado artesano, como esos que viajan cada año a impartir talleres a Estados Unidos o que aparecen en catálogos de arte. Ya lo verán. 

De Tilcajete pasamos a San Bartolo Coyotepec a conocer su famoso barro negro y de ahí, volando de regreso a la capital donde teníamos una invitación para asistir a una boda tradicional oaxaqueña, con las costumbres y peculiaridades de los valles centrales.
A media fiesta, por ejemplo, llegaron las gigantescas marmotas (gigantes y cabezudos, les llaman en Zaragoza) para animar el baile, ambientado con una banda de la Mixteca alta y de cuando en cuando, con el tronar de los cohetones. Al poco rato, el novio tomó una canasta con un guajolote y comenzó a bailar mientras los demás intentaban quitarle una pluma a su paso. Afortunadamente, era un muñeco y no uno de verdad como cuentan que hacían hasta hace unos años en los pueblos que rodean la capital.
Al día siguiente nos esperaban para “la bendición a los novios”, una ceremonia sin sacerdote, en la cual cada miembro de la familia pasa a dar sus buenos deseos a la pareja y a darles la bendición, tras de lo cual hay una nueva comida (con más mezcal y mole), nuevos bailes, trajes típicos y una fiesta interminable. Íbamos como invitados de la familia del novio, pero al llegar resultó que conocíamos a la familia de la novia también, eso fue divertido y una sorpresa para todos.

De este viaje a Oaxaca tampoco puedo omitir la visita que hicimos a la guarida de Francisco Toledo en San Agustín Etla, una localidad conurbada a unos cuantos kilómetros de la ciudad. Un camino sinuoso que parte de la carretera Panamericana lleva hasta la antigua hidroeléctrica La Soledad y la fábrica de hilados, cuyo edificio restaurado ocupa hoy el Centro de las Artes de San Agustín, un espléndido centro cultural que alberga exposiciones y ofrece talleres para la comunidad, así como estancias para artistas y diseñadores.
A un lado del edificio construido en el siglo XIX, se desciende hacia el taller de papel donde es posible comprar obras del pintor oaxaqueño (sobre todo grabados en papalotes), y con un poco de suerte presenciar el proceso completo, desde la fabricación del papel a partir de fibras naturales (maguey, algodón, ixtle, etc.), hasta el entintado e impresión de los famosos grabados. Ahí ofrecen visitas guiadas para comprender y seguir todo el proceso, a cargo de una cooperativa, y a nosotros nos tocó además  ver todos los papalotes que no se vendieron y el mismo Toledo ordenó destruir.
Así que al final de la visita, llenos de artesanías, comidas exquisitas, mezcal, barro, cultura y arte, emprendimos el regreso a casa pero como variante, en lugar de volver por la autopista a Puebla, tomamos el antiguo camino rumbo a Huajuapan de León, Izúcar de Matamoros, Cuautla y el DF, es decir, por la antigua carretera Panamericana. Un poco más largo el viaje pero lleno de paisajes que valen el tiempo extra.
Al final para mí, parafraseando a Bogart, habrá un "Siempre tendremos Oaxaca".
  





domingo, 9 de noviembre de 2014

Ayotzinapa, ¿cuánto horror es demasiado?*

¿Cuánto horror es demasiado? ¿Hay límites para la barbarie?
Ya lo que ocurre en México no parece materia de sociólogos, periodistas o politólogos, pues nuestras herramientas de análisis se revelan insuficientes para explicar la tragedia de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
De esa población, sede de una remota escuela rural para maestros ubicada en las montañas de Guerrero,  partieron hacia Iguala de la Independencia los 43 jóvenes cuyos cuerpos fueron tirados a un basurero y quemados durante 14 horas, con diesel, gasolina, llantas, leña y plástico, para después fracturar sus huesos calcinados, meterlos en bolsas de basura y vaciar estas a un río.**
Todo, por órdenes de un alcalde arribista impulsado por la izquierda y cuya policía municipal los secuestró y entregó a un cártel del narcotráfico aposentado en esa región donde florece la mariguana y se cultiva con prodigalidad amapola.
Chilpancingo, septiembre 2014 

Hoy habrá que llamar a los antropólogos, sicólogos o filósofos para que encuentren cómo llega el ser humano a esos límites, espeluznantes.
México lleva casi una década sumergido en el terror cotidiano de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, entre feminicidios y desaparecidos (22 mil personas “no localizadas”, dice el eufemismo oficial), y aunque las masacres están terriblemente documentadas como en San Fernando, en ese lapso no hemos llegado a lo que Deleuze llama la normalización del terror… o no habíamos llegado.
Cuando a fines de 2006 en la redacciones mexicanas tuvimos que decidir qué hacer ante la noticia de que un bar de Uruapan, en el estado de Michoacán, habían tirado cinco cabezas, nadie podía haber imaginado la espiral que seguiría y que hoy nos tiene frente a la movilización social más grande de los últimos años, movida por la indignación y el azoro.
Esa movilización tocó anoche a las puertas de Palacio Nacional, donde un grupo violento pretendió prenderle fuego e irrumpir en la sede del Ejecutivo, quien se encuentra de gira en Asia y Oceanía, intentando darle otra narrativa al país, otros temas de qué hablar, para poder seguir adelante.
Sólo que las familias de esos 43 jóvenes –todos entre 18 y 22 años, eran la generación de primer ingreso, “los pelones” les llamaban por ese rito de paso que obliga a rapar a quien llega a bachillerato—no aceptan la versión oficial y mientras no se compruebe con estudios científicos que son sus hijos seguirán peleando en las calles por justicia.
Y con ellos millones de personas que se han movilizado en todo México con paros en las universidades (públicas y privadas), manifestaciones y acciones de todo tipo, que incluyen bloqueos de carreteras en Guerrero, Michoacán y Oaxaca, sobre todo.
Así que pese al informe oficial del viernes pasado, Ayotzinapa seguirá como un capítulo sin cerrar, en medio de la peor crisis de derechos humanos que hemos vivido en México en décadas.
Sólo queda dejarle un espacio a la esperanza e impedir que se cumpla esa sentencia de Nietszche en Más allá del bien y del mal: “Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti”.
Por Héctor Zamarrón

* Publicado en El Mundo, http://www.elmundo.es/internacional/2014/11/10/545fd1e2ca47413d438b4579.html
** Textual, del informe del Procurador General de la República a los medios, 7 de noviembre de 2014 (http://bit.ly/1tuJnrc)

miércoles, 8 de octubre de 2014

Lo que no se mide es como si no existiera

A medio camino del trabajo una llamada torció mi rumbo. Era mi jefe preguntando si podía acudir en su lugar a recibir un reconocimiento para Milenio. Él había prometido acudir pero de última hora le confirmaron una entrevista inaplazable, así que esa es la razón que hoy esté aquí, frente a ustedes, como representante del Grupo Milenio para recibir esta distinción del INEGI por la gran cantidad de información estadística que usamos en nuestras emisiones de televisión.
¿No debería darle el INEGI este reconocimiento a economistas, demógrafos, investigadores o incluso responsables de políticas públicas, quienes hacen un gran uso de la información estadística que genera el Instituto?, me pregunté, pero si el titular del Instituto, Eduardo Sojo, asegura que es a través de los medios que los ciudadanos se enteran de la información y los reportes que existen, es porque los medios le dan visibilidad a estos datos.
En una sociedad mediática, donde la visibilidad es el referente, nuestro trabajo como periodistas es destacar los fenómenos de la realidad que consideramos relevantes, es decir, con las noticias hacemos las veces de índices, indicamos qué cambia en sociedad, señalamos tendencias y de ahí el porqué de esta distinción.

En referencia al pasado sexenio, iba a decir en los años más violentos de México, pero lo ocurrido en Tlatlaya y en Iguala, me hicieron corregir, en los años que inició esta espiral de violencia que no cesa, en Milenio encontramos que hacían falta indicadores para contar lo que estaba ocurriendo en los estados más violentos. De ahí nació un indicador que no existía, el recuento mensual de ejecuciones que publicamos a lo largo de siete años. Más adelante, el INEGI comenzó a realizar su encuesta de nacional de victimización y percepción de la violencia y nos ayudó a darle sentido a ese tema.
Porque lo que no se mide es como si no existiera y nosotros, periodistas, reportamos sobre lo existente. No hacemos distinción entre un periodismo de datos, científico, de género, con causa o de investigación, para nosotros la única distinción posible es el buen o mal periodismo, y para ejercerlo se requieren de datos. Hoy en día, una de las instituciones del Estado que no requiere de justificar su existencia por la utilidad obvia de su trabajo, en el INEGI, y da gusto verlo crecer en internet y en sus redes sociales, cuando nuestra sociedad es cada vez más digital.

Los datos nos ayudan a ejercer eso que Carlos Marín define así: “El periodismo debe ser preciso, conciso y macizo”. 
Gracias INEGI.

Leído en la entrega de reconocimientos 2014 del INEGI a medios de comunicación, ciudad de México, 7 de octubre de 2014

lunes, 1 de septiembre de 2014

Las autopistas urbanas son como ríos venenosos

ENTREVISTA POR HÉCTOR ZAMARRÓN 01/09/2014 04:40 AM Ciudad de México Si el espacio vial pertenece a todos los ciudadanos por igual ¿por qué la mayoría de las ciudades le dan más espacio a los carros que a los seres humanos?, con esa pregunta resume Enrique Peñalosa la importancia de discutir el tipo de ciudad en que queremos vivir. Consejero global del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, experto en urbanismo, ex candidato presidencial del Partido Verde en Colombia, ex alcalde de Bogotá, Peñalosa está en México para atender reuniones sobre planeación y desarrollo. En entrevista para MILENIO, Peñalosa asegura que la ciudad de México "está cada vez más mejor, obviamente uno siempre sueña que puede ser mejor, pero veo ciclovías, mejoras en las banquetas, veo más sistemas de buses y carril exclusivo, de manera que creo que ése es el rumbo hacia una ciudad que le da prioridad a los seres humanos, a los peatones, a las bicicletas y al transporte público". Pero también cuestiona, con tacto, a los segundos pisos: - En el mundo ya es claro que las autopistas urbanas destruyen la ciudad. Todas las autopistas urbanas, aun a nivel, son como un río venenoso, que deshumaniza, que destruye el valor de la finca, sobre todo si es vivienda, porque si son bodegas industriales tal vez no, y las autopistas elevadas tal vez peor. Pero si tenemos autopistas, yo hago una pregunta respetuosa, con el amor y cariño que le tengo a esta ciudad, ¿qué justificación ética o técnica existe para no tener buses con carriles exclusivos en ellas? Desde la perspectiva técnica, un bus, un carril exclusivo para buses, aun sin sobrepaso, moviliza mínimo, unas veinticinco veces más personas que un carril para carro. Entonces no se necesita un Ph de Harvard, un comité de niños de 12 años se da cuenta en 20 minutos que la manera más eficiente para utilizar un espacio vial escaso son los carriles exclusivos de buses. Y desde la perspectiva democrática, si es cierto que todos los ciudadanos son iguales, como dice el primer artículo de la Constitución mexicana, pues evidentemente un bus con 100 pasajeros tiene derecho a 100 veces más espacio en la vía que un carro con uno, pero lo curioso es que hoy esas autopistas no se están usando ni técnica ni democráticamente de una manera eficiente. -¿Cómo ve a la ciudad de México? Esta ciudad siempre ha tenido una creatividad especial, ha tenido arte, ha tenido culinaria, ha tenido música. Yo diría que es una de las ciudades atractivas del mundo. Comentaba con mi esposa que ésta es una de las dos o tres ciudades que consideraríamos para irnos a vivir. El DF es fascinante. Barrios como éste, la Condesa, que tiene parques, que tiene banquetas, pero también hay riesgos de destrucción. Uno claramente, los carros en las banquetas son el comienzo del fin de una ciudad. Pero, por ejemplo, el encanto que tiene la Condesa en buena medida tiene que ver con sus ventanas en el primer piso, o comercios y cafés. Los edificios nuevos que están haciendo son muy destructivos, no porque sean altos, que puede ser hasta bueno, sino porque en el primer piso ponen carros estacionados, entonces ponen paredes ciegas. Una ciudad en donde uno camina frente a paredes ciegas es una ciudad terrible, y eso es malo para la seguridad, entonces, cuando en México ahora están hablando de densificar las ciudades, de hacer ciudades más compactas, hay que tener mucho cuidado con cómo se densifica. La medida de evaluar un edificio, una vía o cualquier cosa que se haga en la ciudad, es si esto hace más agradable el entorno, si se puede caminar ahí, jugar ahí, darse besos ahí. -¿Es quizá esa la clave del urbanismo por el que ha peleado durante muchos años? Lo que estamos tratando de hacer es una sociedad democrática, más igualitaria, no es igualdad de ingreso porque ya con economía de mercado eso no es posible, pero sí lograr que se cumpla la Constitución. La democracia no es sólo que vote, democracia es que se cumpla un principio fundamental, es que los ciudadanos sean iguales frente a la ley y si es que eso es cierto el interés general prevalece. Eso no es solo poesía. Hace diez o doce años estuve en Huatulco en uno de los hoteles más lujosos, ahí me llamó mucho la atención que exactamente adyacente al hotel había un gran letrero que decía: “Entrada a la playa pública”, y incluso al salir del hotel a la playa, había un aviso que decía usted está entrando a una zona federal. Y yo me dije, qué maravilla México, la revolución mexicana, la democracia, pero ahora que es estuve en Cancún veo que ahí hicieron exactamente lo contrario, sellaron la playa y los ciudadanos de menores ingresos de Cancún no pueden tener ingreso a la playa, a su propia playa, a la playa de su propio país. Entonces, estas son discusiones que uno cree que ya están superadas y no. Esos desarrollos de Cancún que son más recientes, son menos democráticos que los de Huatulco. Claramente, las autopistas urbanas, son como ríos venenosos, porque los seres humanos no pueden caminar junto a ellas, casi no pueden atravesarlas. -En la ciudad de México se han construido autopistas urbanas con el discurso de que al ser de cobro y pagarlas los automovilistas vale la pena hacerlas, ¿qué opina al respecto? Esas autopistas destruyen el entorno, los ciudadanos de ingresos altos siempre quieren más de esas autopistas porque obviamente no pasan por sus barrios, por las colonias más ricas, sino por las de los de menores ingresos. -¿Qué está pasando en el mundo con esta discusión? Ya es claro que las autopistas urbanas destruyen ciudad, incluso las autopistas elevadas se han venido tumbando en todas partes. En San Francisco, Nueva York, Boston y la más reciente que tumbaron fue el año pasado en Río de Janeiro, 5 km. -¿Cómo distribuir el espacio entre peatones, automovilistas, ciclistas, motociclistas? El recurso más valioso de una ciudad es su espacio vial, uno podría encontrar petróleo o diamantes bajo el suelo de ciudad de México y no sería tan valioso como el espacio vial. Lo que sí podemos recordar es que ese espacio vial le pertenece a todos los ciudadanos por igual, tiene el mismo derecho un ciudadano pobre que no tiene carro o un niño que quien anda en un carro de lujo. Entonces, la mayoría de las ciudades por ejemplo, le dan más espacio no sólo a los carros que se mueven, sino a los carros estacionados, que a los seres humanos y uno se pregunta ¿cómo se decidió eso?, ¿alguien votó, votaron los niños? -Ahora no sólo en carros, también se mueven hasta en helicóptero. Sí, eso pasa en Río de Janeiro… -Y aquí en la ciudad de México. Lo curioso del helicóptero es un caso muy interesante. Uno entiende que 100, 200 o hasta mil personas se pueden movilizar en helicóptero y salir de casa y llegar al supermercado o a la oficina en ese medio, pero claramente si todos los ciudadanos se movilizaran en helicóptero eso no sería posible porque se estrellan unos contra los otros. Pero los carros son tal vez hasta más dañinos que los helicópteros, porque utilizan el mismo espacio vial, compiten por el espacio con los seres humanos, y también ocurre lo mismo que con los helicópteros, si todos los ciudadanos se movilizaran en automóviles la ciudad colapsaría. El sistema funciona solamente en la medida en que una minoría se movilice en carro y cuando hablamos del estacionamiento es bueno recordar lo siguiente: Las constituciones tienen páginas y páginas de derechos, pero ni aun así está incluido el derecho al estacionamiento, entonces es importante recordar que el estacionamiento no es un derecho constitucional, el alcalde o el presidente municipal puede ampliar la baqueta o hacer ciclovías y eliminar el estacionamiento y si le preguntan ¿y ahora dónde nos vamos a estacionar? El alcalde puede decir, es igual que si usted me pregunta dónde va a guardar su comida o su ropa. Ese no es un problema del gobierno, el gobierno no tiene ninguna obligación de dar estacionamiento. Mas aun, algo interesante es lo siguiente. Ya es claro en el mundo que hacer mas vías no resuelve los embotellamientos porque lo que general tráfico es el número de viajes y lo largo de los viajes y no el numero de carros, en resumen, algo que es un poco menos claro y todavía importante es que el transporte masivo tampoco resuelve los embotellamientos, uno podría hacer una línea de metro debajo de cada calle y eso tampoco. Lo único que lo resuelve son las restricciones al embotellamiento o las restricciones al uso del carro en general. En Londres, por ejemplo, cobran por entrar al centro en automóvil. En otras partes se tienen restricciones por el número de la placa, pero la restricción más sencilla es la restricción al estacionamiento. En el centro de Londres, por ejemplo, desde hace 40 años los edificios de oficinas no pueden tener estacionamiento, todo lo contrario a lo que ocurre en el centro de Bogotá o en el centro de la ciudad de México, es un requisito. - ¿Ha avanzado el tema de movilidad? Más que el tema de movilidad, se tiene claro cómo es que debe ser la ciudad porque nosotros no podemos hablar de soluciones de movilidad si no tenemos claro qué tipo de ciudad queremos. Porque es muy distinto el tipo de soluciones si queremos una ciudad más parecida a Ámsterdam o a Houston. A veces hay injusticias flagrantes que las tenemos delante de nuestras narices y no las vemos porque estamos acostumbrados a ellas, por ejemplo hace menos de 90 años las mujeres no podían vota, y a todo el mundo eso le parecía normal, no eran los nazis, era todo el mundo, yo digo que ahora ocurre lo mismo con los buses. Tener un autobús en un embotellamiento es casi tan antidemocrático como no permitir que las mujeres voten y que claramente si todos los ciudadanos son iguales, pues un bus con 80 0 100 pasajeros tiene derecho de prioridad en la vía. Un bus jamás debería estar en un embotellamiento, debería tener siempre carril exclusivo. Digamos que ciudad de México podría resolver muy sencillamente su problema de movilidad con carriles exclusivos para buses en todas partes, eliminando estacionamiento en la calle, restringiendo estacionamiento en los edificios de destino como centros comerciales u oficinas. Es que la movilidad es un problema muy especial, muy distinto de los demás. Es muy distinto porque a diferencia de la salud, la educación, que mejoran en la medida en que nos volvemos más ricos, la movilidad tiende a empeorar. Y segundo es un problema que no se resuelve con dinero o tecnología, es un problema que se resuelve con cambios en nuestro comportamiento. De nada sacamos haciendo muchos sistemas de transporte masivo si los ciudadanos que tienen carro no los usan. - ¿Una concepción errónea de modernidad? Nosotros tuvimos ciudades sin carros por cinco mil años, un niño salía a la calle sin ningún temor, jugaba en la calle. Hay unas cifras maravillosos de un libro que sacó un autor que se llama Peter Norton, en 1900 nadie murió atropellado por los carros en Estados Unidos, no había carros. Sólo veinte años más tarde, sólo veinte años, entre 1920 y 1930, más de 200 mil personas murieron atropellados por los carros, casi los mismos que murieron en la segunda guerra mundial. Entonces, sí claro, cuando los carros aparecen son de los ciudadanos de mayores ingresos, eso les parece lujoso y valoriza los barrios donde había un carro y sin darnos cuenta, les entregamos la ciudad. Creo que ya es hora de recuperarla.

sábado, 5 de abril de 2014

Integración de redacciones

Integración de redacciones
Documental realizado por Álvaro Liuzzi
http://youtu.be/rTw_PGCjtqk
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miércoles, 2 de octubre de 2013

México, el eterno conflicto poselectoral

México, el eterno conflicto poselectoral
  • MÉXICO, EL ETERNO CONFLICTO POSELECTORAL

HÉCTOR ZAMARRÓN


Un cuarto de siglo es el espacio de una generación en el tiempo largo de la política (con perdón de Braudel), y es justo el tiempo transcurrido entre 1988 y 2012, fechas que parecen espejo, doce años antes de la vuelta del siglo y 12 después, pero es también el periodo que marca el inicio del desplome del PRI, su caída y resurrección, con tintes incluso bíblicos.
Y aquí estamos, dos generaciones atrapadas en los resabios que dejó una elección presidencial donde la izquierda pudo acariciar de nuevo el sueño de ganar, sólo eso. Como testigos, una generación que le tocó enfrentar al PRI y pelear por sacarlo del poder y otra que, nacida en los ochenta, despierta a la política para encontrarse con su restauración, la del PRI, por supuesto.
De hecho, así podría resumirse un poco la historia de este cuarto de siglo que arrancó con aquel desprendimiento del PRI, la Corriente Crítica en 1988 y que ha sido recorrido desde la izquierda por dos candidatos presidenciales: Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, 1994 y 2000, y Andrés Manuel López Obrador en 2006 y 2012.
Esas cinco elecciones comparten un crecimiento constante del voto de izquierda, primero, y de la derecha, más tarde, pasando por el establecimiento de un costoso pero poco efectivo sistema electoral que, sin embargo, permitió pasar pacíficamente del debilitamiento del PRI, la pérdida de la presidencia en el 2000 y una recuperación que lo regresó al poder en este 2012.
Sólo que, al igual que en 1988 y 2006, el fantasma del fraude, real o imaginario, campea sobre la política mexicana sin permitir acuerdos y reformas que saquen al país de una economía disciplinada pero sin crecimiento y con un desempleo creciente.
Un candidato derrotado por 3 millones de votos no acepta su derrota reclamando que la elección no se ajustó a los principios constitucionales de certeza, imparcialidad y equidad. Junto con él, la izquierda aplazó el festejo de su mayor triunfo en años y las posibilidades de acuerdos legislativos, así como su transformación interna, en espera de la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Aunque tras este fallo, aún persistirá la recurrente amenaza de una reedición de “¡Al diablo con sus instituciones!”, como clamó López Obrador en 2006, cuando el sistema validó la elección de Felipe Calderón.
Ante ese panorama, cuáles son las alternativas. ¿Seguir atados a un candidato que ya entró a la historia y desde ahí se contempla en una nueva y eterna lucha por la presidencia, cual Sísifo electoral, pues si Lula y Allende compitieron y tres veces fueron derrotados antes de conseguir la victoria, por qué él no?
Atrapados en la protesta, en la izquierda corren los días sin reparar en el cambio mientras un nuevo movimiento estudiantil los rebasa y con una imaginación propia de la primavera, convierte el verano electoral en uno de los más interesantes vividos hasta ahora.
La aparición de #YoSoy132 en la escena vino no sólo a refrescar las campañas, sino que obligó a los partidos y a sus candidatos a incluir las demandas de los universitarios en su oferta política, al tiempo que los jóvenes cuestionaron la ceguera de los medios y su torpeza para adaptarse a una nueva realidad donde la convergencia, la interactividad y el diálogo directo son la norma, y no la rigidez de un sistema semimonopólico de medios electrónicos que padecemos.
Sólo que con ellos ocurre lo mismo. Negados a reconocer el triunfo de quien en las elecciones logró derrotar a la candidata oficial y al líder de la izquierda por un amplio margen, se han sumado a una protesta que pretende resistir la “imposición”.
Entre las acusaciones de fraude mediante las tarjetas electrónicas de Monex y los monederos de Soriana, un PRI que rumbo a las elecciones tiró el lastre de su ex dirigente nacional Humberto Moreira por la borda, atrapado en un atolladero de acusaciones de corrupción y endeudamiento sin límites durante su gobierno, prefiere atenerse a la sanción oficial de los comicios antes de irrumpir con fuerza en la escena mediática.
En este punto es donde se requiere de un crisol que convierta la resistencia antifraude en una poderosa palanca para el cambio, más que dilapidarla en un ejercicio simbólico como se convirtió la “presidencia legítima” en 2006, con todo e imposición de la banda presidencial.
Hacia un nuevo partido
En el mismo espacio temporal que utilizo como referencia para una generación, los 12 años previos al fin del siglo y los primeros doce de éste, cada sexenio ha aparecido en cartelera un nuevo partido que busca representar y agrupar a los inconformes con el sistema.
Así nacieron desde el PRD hasta el Movimiento Ciudadano, el más reciente de todos, pasando por los seudoverdes del PVEM, el PT fundado con el apoyo de Raúl Salinas, Nueva Alianza como partido del magisterio y la maestra Elba Esther Gordillo, lo mismo que aquellos negocios familiares: el Partido Alianza Social y la Sociedad Nacionalista (sobre todo este último).
Y así surgió también el PSD, en 2006, como una suma de lo que antes fueron México Posible, Fuerza Ciudadana, Democracia Social, el viejo Frente Cardenista por la Reconstrucción Nacional y el partido Campesino y Popular, un desprendimiento de la Central Nacional Campesina del PRI.
Esa interesante alternativa, que contendió para la Presidencia con Patricia Mercado al frente y con una agenda fiel a las causas históricas de la izquierda, también terminó por perder su registro y disolverse en una serie de golpes de Estado que terminaron por sepultarlo.
Este cambio de sexenio no es la excepción.
Así también, desde los días previos a la elección, resucitó el debate por la creación de un nuevo partido en al menos dos vías, una de ellas, vinculada al movimiento #YoSoy132.
Quizá de los primero en abrir la discusión fue Enrique Krauze quien, a través de Twitter primero y después en una columna de opinión, propuso a los jóvenes transitar del movimiento estudiantil a una organización política que pueda trascender y recorrer el largo camino burocrático que implica dar a luz un partido, para pelear por aparecer en las boletas electorales de 2018.
En paralelo, dentro de las asambleas interuniversitarias el tema ha gravitado como una posibilidad remota pero siempre presente ante la conciencia de la fugacidad de sus años universitarios y con la experiencia de otros movimientos que desembocaron en la incorporación de buena parte de sus dirigentes en partidos políticos, como sucedió en 1986 con el Consejo Estudiantil Universitario, y en 1999-2000 con el Consejo General de Huelga.
Más que en torno de un partido, la discusión ha sido sobre cómo mantener vivo el movimiento e impulsar su carácter descentralizado, con una importante polémica sobre qué hacer en el futuro.
En otra vertiente, también ex integrantes de partidos políticos como el PAN y del PSD, inconformes con la agenda de campañas y desencantados de las fallidas candidaturas ciudadanas, comenzaron a discutir la creación de una agrupación política desde la vertiente de las redes sociales. Bajo el amparo del Wikipartido, una figura utilizada en otras latitudes previamente, lanzaron la convocatoria por medio de Twitter y Facebook y, de inmediato, tuvieron eco en cientos de solicitantes y con la atención de algunos medios de comunicación. Su experimento marcha con lentitud, pero ahí va, rumbo a la creación de una organización que, quizá con el tiempo, derivará  en un nuevo partido.
Finalmente, hasta un viejo compañero de lucha de Andrés Manuel López Obrador, el diputado Gerardo Fernández Noroña, acaba de anunciar su intención de separarse por completo del Movimiento Progresista y conducir los esfuerzos de su organización hacia la creación de un nuevo partido, el Movimiento de Izquierda Libertaria.
El punto, al final, es trascender la impotencia que deja la eterna y recurrente protesta electoral con su alta dosis de frustración y poca capacidad de propuesta, para encontrar una nueva vía donde canalizar esos deseos de cambio e inconformidad con el estado de cosas.
Es difícil de pronosticar si estos esfuerzos fructificarán o no, sobre todo cuando se han endurecido los requisitos para el surgimiento de nuevas organizaciones políticas. Sin embargo, indudablemente se trata de vías para recorrer caminos democráticos que permitan a una generación, justo ésta, la nacida hacia mediados y fines de los ochenta, hacer que la reiterada promesa del bono demográfico en México se convierta en una oportunidad y no en perpetuar esa condición de “Ninis”.
Si se consigue, sería también una forma prodigiosa de terminar con el derroche que México hace de sus jóvenes, justo en pleno disfrute del bono demográfico, acabándoselos a balazos y en la informalidad. Mejor que sea con votos, ¿no?
(Publicado en Revista Literal)